viernes, 11 de diciembre de 2009

El Bromista

Nora recoge los tazones del desayuno. Los mete en el friega platos. Se dispone a hacer las camas. Suena el teléfono.

- ¿Dígame?

Nora cae de rodillas con la cara contraída. Silencio. Al cabo de unos minutos se levanta. Va hasta el salón. Abre la ventana. Salta al vacío los 12 pisos que le separan de la calle.

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Silvia está intentando sintonizar una emisora de radio. Le gusta escuchar las noticias matinales mientras ordena el cuarto de los niños. Suena el teléfono.

- ¿si? ¿diga?

El auricular se resbala de sus manos. El aparato al completo cae estrepitosamente contra el parqué. Camina hacia el dormitorio como en un sueño. Abre el cajón de la mesilla de su esposo. Saca una pistola y se dispara en la boca.

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Amanda se está secando el pelo después de la ducha. Suena el teléfono. Se dirige al recibido y levanta el auricular.

- ¿Hola? … ¿como?... ¿accidente?... no, no perdone, se confunde de número, yo no tengo marido ni tengo hijos.

2 comentarios:

Raquel Márquez dijo...

Hola, Marlasca! Acabo de ver un comentario tuyo en mi blog de hace SIGLOS, qué despiste.

Oye... ¿nos conocemos? Es que estoy haciendo asociaciones con tu nombre y creo que quizá sí... Me gustaría, porque lo poco que he leído de este blog me gusta, y siempre es bonito conocer a los que hacen cosas que te gustan.

De todas formas miraré por aquí estos días, que ahora empieza a hacer sueño y quiero leer con calma.

Un saludo!

Pequeña Marlasca dijo...

Hola Raquel, no creo que nos conozcamos, comenté en tu blog porque me gusto el post y quise hacer mi diminuta aportación, aún así me alegra que te guste el mio y estas invitada a pasarte por aqui y dejar un saludo siempre que quieras. saludos. :))