Fue en nuestra cuarta cita. Volvíamos de un concierto y me acompaño hasta el portal.
Al despedirnos me dio el primer beso. Le miré muy seria y le dije:
- Eres mago y haces magia, pero tú no lo sabes.
El sonrió.
- Mentirosa.
Hicieron falta quince meses para demostrar que ninguno de los dos estaba en lo cierto.
jueves, 30 de abril de 2009
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